El campo de estrellas, que en heráldica significa altura, elevación, nos indica la dirección que debemos tomar, hacia las alturas del cielo eterno. Al estudiar la colocación de las estrellas reconocemos la constelación de la Osa Menor. Esta constelación nos dirige a la Estrella Polar, regalo que ha hecho Dios a los que escalan montañas, a los viajeros en el mar o en el desierto.
Es el punto de referencia para seguir el camino recto. La estrella polar indica el camino que conduce de la tierra al cielo. El camino para encontrar a Cristo, el camino al Padre Celestial. La estrella polar para las alumnas ursulinas es Cristo por lo que las alumnas ursulinas, como cristianas son seguidoras de Cristo.
Es por ello que el emblema presenta la Cruz, de donde viene todo lo bueno, toda la gracia que hay en el mundo y es símbolo de la Redención que se extiende a todo el universo y llega a todas las almas. Esta Cruz, nos recuerda la mayor bendición de nuestra vidas, la Educación Católica, que nos robustece en la gracia de la Fe Católica, fruto de la Redención. Las alumnas ursulinas tienen el valor de aceptar el sufrimiento de la Cruz, siguiendo las huellas de Cristo para llegar a alcanzar sus ideales que deben ser tan altos como las estrellas. Vamos a seguir a Cristo, imitamos a Jesús aún cuando tengamos que sufrir, porque sabemos bien que la Cruz siempre tiene en pos la Redención.
Para explicar las palabras que leemos al pie del emblema, recurrimos a la Biblia. El profeta Jeremías recuerda el crimen del pueblo Hebreo: " Tu has dicho : NO OBEDECERE " Pero nosotros debemos responder a este grito de rebeldía " YO OBEDECERE". El espíritu de obediencia es la base tradicional de la educación católica " SERVIAM". Yo serviré a Dios, yo serviré a Cristo Rey. Santa Ursula obedeció y sirvió a Cristo hasta el martirio. Antes de ella, Santa Inés amó este ideal de servir. También nuestra resolución debe ser: " Serviré a Cristo hasta el martirio si fuese necesario".